Pitos de carros, muchas personas hablando, palomas por doquier, lechugas, flores, camiones pequeños. He llegado, estoy en la Placita de Flórez. Si no fuera porque tiene un letrero grande donde dice su nombre, nunca hubiera imaginado que es ella, la confundiría con un colegio, sus paredes amarillas mostaza y verde me recuerdan a esos colegios tradicionales antes de entrar a la jornada, donde la gente se reúne a hablar fuera de las instalaciones haciendo trancones de personas y dificultando el ingreso a estos.
La entrada, que a la vez es un parqueadero, de la Placita me parece graciosa, hay más palomas que personas, parece como si estos tradicionales aves que nos encontramos todos los días en las mañanas, fueran los mayores clientes de este lugar, algunas están en el suelo picoteando las migas de verduras y buñuelo que se les caen a las personas que transitan por ahí y otras se encuentran amontonadas en los alambrados de luz como si esperan algo más digno.
Camino por sus pasillos laterales y los locales de flores, misceláneas, y verduras marcan la parada. Hay un olor que no me deja concentrar y adentrarme en el aroma relajante de las esencias florales, es ese olor a carne, a crudo, y claro, me encuentro con varias carnicerías en el camino, no entiendo porque todas se encuentran en el centro, es como si tuvieran en una sección exclusiva para las carnes, caminar por allí no es tan agradable a mi olfato y por supuesto a mi vista, los cerdos y las reces descueradas y ese tinte rojo que nada se parece al de la pasión me crea un poco de fastidio, me lo encuentro más de lo deseado.
Durante el recorrido de repente escucho una voz muy afinada, retrocedo y me guío por el sonido. Llego a la carnicería “Los Progresistas”, encuentro a Albeiro, quien mientras corta un brazuelo de res, entona un tango, a su alrededor hay tres personas que como yo quieren escuchar esa voz que tanto llama la atención y de nuevo me hago otra pregunta ¿Porqué Albeiro habrá decido ser carnicero y no cantante?, no quise preguntárselo, porque concluí que tal vez estas son sus dos pasiones y definitivamente este lugar es el escenario perfecto para desarrollar sus dos facetas.
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