lunes, 7 de septiembre de 2009

Pobre esta tierra


Me lamento todos los días al ver como progresa el mundo negativamente frente a lo natural, culpables de esta situación: nuestros malos hábitos. Somos seres diferentes, con oficios distintos, con metas cambiantes y rumbos heterogéneos. Pero la mayoría de nosotros tenemos un parecido nocivo, y es el mal gasto en exceso, contribuyendo al deterioro del planeta.


Qué lastima, tanto que este nos da y tan poco que le retribuimos, es inconcebible para la “madre tierra” que la utilicemos tan abusivamente ¿Hasta cuándo vamos a pensar en el limbo?, ese que no nos deja nada, en el que pintamos un mundo maravilloso, todo color de rosa. Qué equivocados estamos, porque finalmente vamos a perder la naturalidad, lo que nos parece deslumbrante pero que no cuidamos, esos espacios en los que hemos decidido construir y/o habitar quitándole su casa a la naturaleza. Esa a la que un día tanto vamos a necesitar.

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